lunes, 20 de octubre de 2014

El bloqueo de la hoja en blanco

Con un poco de ingenio, el bloqueo ante la hoja en blanco se puede curar. Aquí hay algunos ejemplos.

Cuando Víctor Hugo no sabía cómo seguir un capítulo y quería dejar todo y salir a tomar un café, un criado tenía la orden de esconderle las ropas para salir y no dárselas hasta cinco o seis horas más tarde.

Thomas Jefferson, como hicieron muchos años después de él Ernest Hemingway y Virginia Woolf, escribió la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos parado frente a un escritorio especialmente diseñado para esa postura.

Benjamín Franklin y Vladimir Nabokov se sentían más inspirados escribiendo en una bañera con agua caliente.

Yo, en lo personal, empiezo escribiendo algo, no importa qué, y las ideas empiezan a aparecer.

¿Y usted, cómo supera el bloqueo de la hoja en blanco? Invente su propio método para sacar las ideas de su mente.